Y ya en el atrio del santuario de Itatí, el obispo Niella pregunta a los peregrinos allí presentes:
¿Juran
reconocer a la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí como Patrona
y Protectora de la Diócesis?
Todos responden:
Sí,
juramos.
A continuación el obispo proclama solemnemente:
En el
nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y en virtud de
la facultad pontificia que me han otorgado, proclamo a la Pura y Limpia
Concepción de Nuestra Señora de Itatí, Patrona y Protectora de la Diócesis.
La crónica registra la participación de más de
seis mil peregrinos, y la presencia de las imágenes de Sanluisito y de Santa
Ana.
El significado de la celebración se explica en la carta pastoral que el obispo Niella firmara el 12 de enero de
ese año 1918.
Con esta proclamación la Virgen de Itatí —además
de Reina— recibe para siempre los títulos de Patrona y Protectora.
Que un aniversario más incentive en nosotros la confianza en la maternal intercesión y protección de María de Itatí, en nuestro caminar como familia diocesana.
Renovemos el juramento, con gozo y alegría; de tal modo que, imitando sus virtudes, nos dejemos guiar por María de Itatí al encuentro de Jesús.

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